Por Alli Rosenbloom y Dan Heching, CNN
Las mayores estrellas de Hollywood se reunieron en Los Ángeles el domingo en la gala de los premios Oscar para homenajear algunas películas increíbles y celebrar el poder del cine, al tiempo que aceptaban que dejar de lado los problemas del mundo, aunque sea por una noche, es imposible.
Hubo, en efecto, algunos momentos felices, incluidos triunfos que hicieron historia y actuaciones musicales alentadoras. Pero también hubo un elemento de tristeza: se dedicó mucho tiempo a honrar a esas leyendas que perdimos este año, e incluso el presentador Conan O’Brien se tomó un momento para reconocer que vivimos tiempos “muy caóticos y aterradores”.
¿Cómo resistirán el paso del tiempo los premios Oscar de este año? En medio d e la agitación tanto dentro como fuera del país, quizá su lección sea que los momentos difíciles pueden dar lugar a un arte increíble, y que celebrar juntos es aún más importante.
¡Que empiece el show!
Levanta la mano si pensabas que esta vez sería diferente y que el entusiasmo por “Sinners” —un logro creativo y cultural en el género de terror y más allá— la llevaría a una gloria absoluta. Ajá.
Al final, “One Battle After Another”, otra película muy merecedora en tantos sentidos, se impuso. Pero: “Sinners” no es de ninguna manera una perdedora aquí.
Con 16 nominaciones en total, la película llegó a la noche de los premios Oscar haciendo historia, como la cinta más nominada de todos los tiempos en los 98 años de los premios de la Academia. Tener un proyecto que no solo sea aclamado por la crítica y culturalmente significativo, sino también un fenómeno en taquilla, es raro. Que esa película sea de terror, escrita y dirigida por un hombre negro y con un elenco mayoritariamente negro, se sintió como un nivel completamente distinto.
Aunque los trofeos son agradables, la película lo hizo bien en lo que más importa. Eso se siente como la mayor victoria de todas.
Volviendo a esos triunfos de “Sinners”…
Sin un claro favorito, todas las miradas estaban puestas este año en la carrera a mejor actor, y el máximo premio fue para Michael B. Jordan por su interpretación de los gemelos Smoke y Stack en la película.
El actor pareció atónito cuando se leyó su nombre, y el teatro estalló en un aplauso atronador mientras el exactor infantil aceptaba su primer Oscar.
Después de agradecer a su familia, que estaba en el público, Jordan agradeció al director de la película, el ganador del Oscar Ryan Coogler, quien ha elegido a Jordan para actuar en todas las películas que ha hecho.
“Me diste la oportunidad y el espacio para que me vieran”, dijo.
Jordan mencionó a actores negros ganadores del Oscar que lo precedieron, incluidos Sidney Poitier, Denzel Washington, Jamie Foxx y Halle Berry, entre otros, y dijo lo orgulloso que estaba de estar “entre esos gigantes, entre esos grandes, entre mis ancestros”.
Nota para quienes reserven invitados en futuros Oscar: si van a poner lo que es, en esencia, un comercial en medio de la ceremonia, más vale que sea así de bueno.
Anna Wintour hizo una aparición sorpresa en el escenario de los Oscar; e incluso se quitó sus característicos lentes de sol, al menos por un rato, para la ocasión.
La legendaria editora de Vogue apareció junto a Anne Hathaway para presentar dos premios —diseño de vestuario y maquillaje, y peinado—, ambos para “Frankenstein”.
Wintour y Hathaway salieron al escenario con “Vogue” de Madonna, una canción que aparece de forma célebre en “The Devil Wears Prada” (“El diablo viste a la moda”), la película en la que Hathaway actúa junto a Meryl Streep, quien interpreta a Miranda Priestly, un personaje que se cree está inspirado de manera libre en Wintour. Una secuela de la querida película de 2006 se estrenará en cines el 1 de mayo.
El dúo hizo guiños a la película mientras presentab