Por Mauricio Torres, CNN en Español
A tres meses de que Cuba dejó de recibir envíos de petróleo del exterior, cada vez más aspectos de la vida en la isla están resintiendo el golpe de la falta de energéticos y dejan de moverse.
El presidente Miguel Díaz-Canel lo reconoció así la mañana de este viernes. En una conferencia de prensa, el mandatario expuso las afectaciones derivadas de la escasez de petróleo, dijo que entiende el malestar que la situación causa entre la ciudadanía y aseguró que las autoridades de todo el país están buscando vías de solución.
La tarea no es sencilla, admitió el propio Díaz-Canel.
A principios de enero, Cuba perdió al que era su principal proveedor de petróleo, Venezuela, luego del operativo militar en el que Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro. Semanas más adelante, Cuba vio cortado el flujo de otros proveedores, como México, después de que Estados Unidos amagó con imponer aranceles adicionales a los países que le dieran crudo directa o indirectamente.
Estados Unidos argumentó entonces que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional porque, según Washington, permite operar en su territorio a grupos que el gobierno de Donald Trump considera terroristas. Cuba rechazó la afirmación, pero no impidió que en ese momento comenzara su actual crisis.
Hoy, la falta de petróleo —que el gobierno de Cuba busca remediar aumentando la producción nacional— no solo dificulta contar con hidrocarburos para movilizar vehículos estatales o de particulares, sino que también impacta en la generación de energía eléctrica.
De acuerdo con Díaz-Canel, los apagones, que ya se habían vuelto una constante en Cuba, se han agravado durante los primeros meses del año. Las centrales carecen del petróleo suficiente para operar, lo que ha originado mayores interrupciones en el servicio.
Cifras de la estatal Unión Eléctrica (UNE) reflejan el problema. A lo largo de esta semana, más del 60 % del país tuvo cortes de energía, según estimaciones de la agencia EFE con base en datos de la UNE.
El reporte de la UNE correspondiente a este viernes indicaba que para el horario pico nocturno se esperaba una demanda 3.000 megawatts (MW) frente a una disponibilidad de 1.198 MW. Conclusión: un déficit de 1.802 MW.
A su vez, la falta de petróleo y de electricidad también afecta el abasto de agua, reconoció el martes Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). El funcionario dijo en su cuenta de X que la institución busca medidas para interrumpir la distribución “lo menos posible”, como instalar paneles de energía solar para no depender del sistema eléctrico.
CNN contactó tanto al INRH como a la empresa Aguas de La Habana para pedir información sobre la atención a las afectaciones.
Los efectos del desabasto de energía eléctrica derivado de la falta de petróleo también se expanden a muchas otras áreas.
“Impacta en los servicios médicos, impacta en la educación, impacta en el transporte, y así pudiéramos ir viendo cómo esto impacta transversalmente en todas las actividades cotidianas de las cubanas y los cubanos”, dijo Díaz-Canel este viernes.
En materia de salud, señaló que “hay decenas de miles de personas esperando una operación” que no se puede llevar a cabo por falta de electricidad.
CNN contactó al Ministerio de Salud Pública para pedir más información.
De su lado, la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) advierte que la falta de ele