Por Leah Asmelash y Scottie Andrew, CNN
En la Europa medieval, los aristócratas desataban modas y escándalos al usar poulaines, zapatos cuyas puntas alargadas y llamativas podían extenderse mucho más allá de la longitud natural de sus pies. En el Despacho Oval del presidente Donald Trump, una elección de estilo llamó la atención esta semana: fotografías del secretario de Estado Marco Rubio y del vicepresidente J. D. Vance los muestran usando zapatos de vestir negros con espacios visibles entre el cuello del zapato y el pie que dejan el tobillo colgando libremente en la abertura como el badajo de una campana.
El presidente Donald Trump ha comenzado a regalar zapatos nuevos a los funcionarios varones que lo rodean, según informó The Wall Street Journal esta semana. Específicamente, zapatos oxford Florsheim de precio medio, encargados de forma impulsiva y luego usados fielmente por quienes los reciben.
Pero el calzado aprobado por el presidente, usado por Rubio y por Vance, según el veterano experto en moda masculina Josh Peskowitz, es “claramente demasiado grande”.
The Journal informó que, según el relato de Vance, él, Rubio y un colega político anónimo le dieron al presidente sus tallas de zapatos: 13, 11.5 y 7, respectivamente (de acuerdo a la numeración estadounidense). “Se puede saber mucho de un hombre por su talla de zapatos”, dijo Vance que le había dicho Trump.
Lo que no se puede deducir del número de calzado de un hombre —especialmente de la talla que él declara— es si los zapatos le quedarán bien. A pesar de la precisión mecánica, pulcramente marcada, del dispositivo Brannock, las tallas de calzado masculino poseen una cualidad fantasmagórica, pues la inconsistencia en el tallaje de los productos y las variadas expectativas sobre la comodidad chocan con la vanidad de los hombres y el folclore anatómico.
Se dice que cuanto más grande es el zapato, más grande es el hombre. Los estudios han demostrado que las tallas de zapatos no tienen correlación con la longitud del pene. Pero, al igual que cuando Rubio y Trump se burlaron mutuamente del tamaño de sus manos durante la campaña de las primarias de 2016, una parte del cuerpo representa a otra, y a la masculinidad en general.
Los hombres pueden ser ambiciosos o poco precisos con respecto a su talla de calzado, ya que los zapatos en sí mismos varían mucho. Las tallas de calzado han tendido a aumentar en las últimas décadas, y los distintos fabricantes tienen estándares diferentes, por lo que una talla 9 de una marca podría ser una 10 de otra, o incluso más grande. Las Converse Chuck Taylor All Star, según la propia compañía, son media talla más holgadas que otras zapatillas Converse. (Converse declinó hacer comentarios sobre sus diferentes escalas de tallas).
Las discrepancias de talla dentro de una misma marca suelen deberse a problemas de control de calidad, afirmó Elizabeth Semmelhack, directora y curadora principal del Museo del Calzado Bata en Toronto, Canadá.
“Dentro de las marcas, el problema más común es que los diferentes modelos de zapatos se fabriquen en distintos lugares”, explicó Semmelhack.
Los hombres no siempre tienen la culpa de calcular mal su talla de calzado. Nunca ha existido una forma estandarizada de definir las tallas, explicó Semmelhack. Antes de la producción masiva de calzado, los zapateros fabricaban sus productos para clientes individuales. La industrialización dificultó mucho encontrar la talla perfecta.
También corresponde a las marcas de calzado idear sus propios sistemas de tallas, dijo Semmelhack.
“Si bien puede ser ideal para un cliente saber que le queda bien un par de zapatos de la talla 11 de hombre en todas las marcas, es más ventajoso para las marcas ofrecer tallas más personalizadas que les ayuden a obtener una ventaja competitiva”, afirmó.
El estilo del zapato también puede explicar las variaciones en la t