Análisis por Stephen Collinson, CNN
Si el cuarto de siglo de Gobierno expansionista de Vladimir Putin ha enseñado algo a Occidente es que no se debe tomar la palabra del presidente ruso al pie de la letra.
Eso no ha impedido que altos funcionarios estadounidenses se traguen constantemente las declaraciones del dictador ruso.
El mayor error del presidente Donald Trump es creer que Putin quiere la paz en Ucrania, a pesar de la abrumadora evidencia de lo contrario.
Ahora, el equipo de Trump corre el riesgo de volver a caer víctima de su propia credulidad.
Según un informe de CNN, justo cuando Moscú está ayudando a dirigir los drones que amenazan a las tropas estadounidenses en la guerra con Irán, la administración podría flexibilizar aún más las sanciones que impulsan la maquinaria de exterminio de Putin en Ucrania.
La esperanza del Gobierno sería aliviar el aprieto político de Trump por los precios del petróleo.
Sería un giro extraordinario si Putin emergiera como el primer ganador de la cada vez más profunda crisis en Medio Oriente porque Trump sacudió los mercados energéticos mundiales al lanzar su propia guerra.
Putin se regodeó con la crisis petrolera en una reunión del Kremlin hace dos días, según Daniel Yergin, experto en petróleo y ganador del Premio Pulitzer. “Vladimir Putin se ha ganado la lotería. Es el mayor ganador hasta ahora porque el precio del petróleo para financiar su guerra ha subido considerablemente. Y las sanciones se están levantando”, declaró Yergin, vicepresidente de S&P Global, a Erin Burnett de CNN el miércoles.
En el último melodrama entre Estados Unidos y Rusia de la era Trump, un alto funcionario ruso se reunió con el equipo de Trump en Florida el miércoles.
El enviado especial Kirill Dmitriev se entrevistó con el enviado especial Steve Witkoff; el yerno del presidente, Jared Kushner; y el asesor principal de la Casa Blanca, Josh Gruenbaum.
“Los equipos discutieron diversos temas y acordaron mantenerse en contacto”, declaró Witkoff en un comunicado que no abordó ninguno de los temas de actualidad entre Estados Unidos y Rusia.
Pero antes de la reunión, Witkoff restó importancia a los informes de que los rusos estaban proporcionando a Irán información de inteligencia sobre los movimientos de tropas, barcos y aviones estadounidenses.
El martes, Witkoff declaró en la CNBC que Moscú había negado tal comportamiento durante la llamada de Trump con Putin el día anterior. “Así que, ya saben, podemos confiar en su palabra. Pero sí lo dijeron”, afirmó.
El domingo, en el programa “60 Minutes” de CBS, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, minimizó los riesgos que corren las tropas estadounidenses por la actividad rusa, insistiendo: “Nadie nos está poniendo en peligro”.
Pero la trama se complicó el miércoles cuando Nick Paton Walsh, de CNN, informó en exclusiva que Rusia estaba ayudando a Irán con tácticas de drones aprendidas en Ucrania para atacar objetivos estadounidenses y del Golfo.
Esta es la cooperación más abierta y preocupante hasta la fecha entre los aliados del eje antiestadounidense, según declaró un funcionario de inteligencia occidental.
También el miércoles, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, que envió a sus expertos en drones para ayudar a las fuerzas estadounidenses a contrarrestar los drones iraníes Shahed, declaró que los rusos estaban ayudando a la República Islámica no sólo con vehículos aéreos no tripulados, sino también con misiles y defensas aéreas.