Por Kevin Liptak, Kylie Atwood, Zachary Cohen y Jennifer Hansler, CNN en Español
Después de ordenar el mayor aumento militar estadounidense en Medio Oriente desde el inicio de la guerra de Iraq, el presidente Donald Trump ahora tiene que tomar una decisión sobre Irán.
Las opciones que tiene ante sí parecen relativamente bien definidas, confirmadas vagamente por el propio presidente durante sesiones informales de preguntas y respuestas durante las últimas semanas y descritas con más detalle por personas familiarizadas con el asunto.
Las posibilidades son muy variadas, algunas de las cuales conllevan riesgos significativos, y a veces recibe consejos contradictorios de aliados, asesores y homólogos extranjeros.
- Trump podría abstenerse de ordenar cualquier acción militar, con la esperanza de que la presencia de dos portaviones, docenas de buques de guerra y cientos de cazas de combate frente a las costas de Irán pueda convencer a sus líderes de llegar a un acuerdo.
- Podría ordenar un ataque limitado contra objetivos militares para dejar en claro sus exigencias de que Irán abandone cualquier capacidad de construir armas nucleares.
- Podría aprobar un ataque destinado a derrocar a los líderes de Irán, incluso si se desconoce quién los reemplazará: el enfoque más maximalista.
“Todo lo que se ha escrito sobre una posible guerra con Irán se ha escrito incorrectamente, y a propósito”, declaró Trump en Truth Social el lunes. “Soy yo quien toma la decisión; prefiero un acuerdo a no hacerlo, pero si no lo logramos, será un día muy malo para ese país y, lamentablemente, para su gente”.
Menos claro es qué pretende lograr Trump con precisión. También resulta un misterio por qué está considerando actuar ahora o en qué autoridades legales podría basarse para lanzar el segundo ataque contra Irán en ocho meses.
El presidente ha hecho pocos esfuerzos por construir un argumento público a favor o en contra de una posible guerra.
Entre bastidores, Trump escucha opiniones divergentes sobre si ordenar nuevos ataques o, dado el grave riesgo de verse envuelto en un conflicto prolongado, permitir que continúen las gestiones diplomáticas.
Estos son los caminos que Trump está considerando y cómo la administración está pensando en cada uno de ellos.
Los principales funcionarios de la Casa Blanca siguen diciendo que la preferencia de Trump es asegurar un acuerdo con Irán que evite cualquier tipo de confrontación militar.
El enviado del presidente, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, han mantenido conversaciones indirectas con funcionarios iraníes durante las últimas semanas y regresarán a Ginebra, Suiza, el jueves para una nueva ronda.
Ambos negociadores han instado al presidente a dar tiempo para ver si es posible llegar a un acuerdo, aunque Witkoff declaró el sábado que Trump siente curiosidad por saber por qué Irán no ha cedido en las negociaciones.
Cada bando ha trazado límites, y algunos entran en conflicto directo. Trump afirma que no se debe permitir que Irán enriquezca uranio. Irán afirma que es su derecho e insiste en que su programa nuclear solo tiene fines pacíficos.
Los iraníes todavía están trabajando en una propuesta que podría salvar esa brecha y esperan compartirla con los mediadores de Omán antes de las importantes conversaciones del jueves, según una fuente familiarizada con el asunto.
“Este jueves se decidirá todo, una guerra o un acuerdo”, declaró una fuente regional conocedora de las conversaciones.
Trump lanzó ataques sorpresa contra el programa nuclear de Irán el año pasado antes de otra ronda programada de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, pero esta vez fuentes regionale