Por CNN en Español
La detención del expríncipe Andrés, este jueves, bajo sospecha de conducta inapropiada en un cargo público, es apenas el último episodio en una larga serie de escándalos que han ensombrecido la agitada vida pública de la familia real británica bajo la reina Isabel II (1952-2022) y el actual monarca, Carlos III.
La familia británica protagonizó, en los 70 años de reinado de Isabel II, múltiples escándalos: desde la negativa al matrimonio de la princesa Margarita con un hombre divorciado, en la década de 1950, hasta las acusaciones por abuso sexual contra el expríncipe Andrés. Este es el escándalo más notorio que acontece al reinado de Carlos III del Reino Unido.
A continuación, repasamos aquí algunos de los episodios que marcaron a la realeza.
La princesa Margarita, hermana de Isabel II, y Peter Townsend se conocieron cuando ella tenía apenas 14 años y a él lo había entrevistado el entonces rey, Jorge VI, para un puesto en la Corte como ecuestre. El romance floreció, pero permaneció en secreto dentro de la casa real. Cuando en 1953 quedó claro que la pareja quería casarse, la reina les pidió que esperaran un año, quizá con la esperanza de que la pasión se apagara. ¿Cuál era el problema? Townsend era divorciado.
Cuando la información sobre un posible matrimonio salió a relucir, el secretario privado de la reina le advirtió que había que mandarlo lejos y, a regañadientes, ella accedió. Lo designaron como agregado aéreo en Bruselas por dos años, pero el destierro no detuvo el romance.
El Consejo de Ministros se opuso con firmeza al enlace y decidió que si la princesa insistía en seguir adelante, se presentaría un proyecto de ley despojándola de todos sus derechos, privilegios e ingresos.
El 31 de octubre de 1955, tras conversaciones con Townsend y el arzobispo de Canterbury, emitió una declaración que pasaría a la historia: “Me gustaría que se supiera que he decidido no casarme con el capitán Peter Townsend. Consciente de que el matrimonio cristiano es indisoluble y de mi deber para con la Commonwealth, he decidido anteponer estas consideraciones”.
“Habíamos llegado al final del camino”, escribió por ese entonces Townsend. “Los sentimientos del uno por el otro no habían cambiado, pero habían supuesto para nosotros una carga tan grande que decidimos, juntos, dejarla”.
Irónicamente, en el transcurso de una generación, el divorcio fue aceptado en la familia real: la propia Margarita se divorció en 1978.
Sarah Ferguson conoció al al ahora expríncipe Andrés en una fiesta en el Castillo de Windsor en 1985 y un año después, tras un noviazgo muy público, se casaron. En ese entonces, Andrew Montbatten-Windsor, un apuesto piloto de la Marina Real, era una especie de bon vivant y un habitual del circuito de fiestas de la época, lo que le valió apodos como The Playboy Prince en la prensa sensacionalista.
A su fastuosa boda en la Abadía de Westminster le siguió dos años después el nacimiento de su primera hija, Beatriz. Su segunda hija, Eugenia, nació en 1990.
Ferguson fue muy popular al principio en los medios de comunicación británicos por su estilo abierto y exuberante. Con el pasar del tiempo, y con un marido ausente en la Marina con frecuencia, comenzó a sentirse cada vez más infeliz y a luchar contra la atención constante de los medios.
Se dedicó a las obras de caridad y comenzó a trabajar en una serie de libros para niños, pero los titulares de los periódicos empezaron a ser negativos, con informes de que tení