Por Helen Regan, Yoonjung Seo y Gawon Bae, CNN
El expresidente de Corea del Sur Yoon Suk Yeol fue sentenciado este jueves a cadena por un tribunal que lo declaró culpable de liderar una insurrección durante su efímera imposición de la ley marcial, que sumió al país en el caos político y amenazó con desmantelar décadas de democracia.
El veredicto cierra un capítulo de una de las mayores crisis políticas de Corea del Sur, una saga que ha estado llena de giros dramáticos que han puesto a prueba las barreras democráticas del país.
El 3 de diciembre de 2024, Yoon declaró la ley marcial en un discurso televisado a altas horas de la noche, diciendo que había “fuerzas antiestatales” dentro de los partidos de oposición que simpatizaban con Corea del Norte.
Soldados armados descendieron sobre el parlamento en helicóptero e intentaron asaltar la cámara donde se encontraban reunidos los legisladores.
Ciudadanos conmocionados y furiosos, junto con legisladores y personal del parlamento, se apresuraron a bloquear las entradas y lucharon para impedir que los militares llegaran a la cámara en escenas caóticas transmitidas en vivo por televisión.
La impactante declaración de Yoon revivió oscuros recuerdos del pasado autoritario del país, sumió a Corea del Sur en una crisis constitucional y fue ampliamente condenada por atentar contra la esencia de la democracia nacional.
El expresidente revirtió su postura en seis horas, después de que los legisladores irrumpieran en el parlamento y votaran unánimemente para bloquearla.
Desde finales de la década de 1980, Corea del Sur se ha transformado en una democracia sólida, con protestas regulares, libertad de expresión, elecciones justas y transferencias de poder pacíficas.
Desde entonces, el país también se ha convertido en un actor importante de la economía global y sigue siendo un aliado crucial de Estados Unidos en Asia.
Pero el panorama político interno sigue estando profundamente polarizado y conflictivo, y los presidentes de ambos lados de la división política a menudo enfrentan pedidos de impeachment, investigaciones criminales y procesamientos.
Una multitud de partidarios de Yoon se reunió afuera del Tribunal del Distrito Central de Seúl, viendo el proceso en una pantalla gigante mientras se transmitía en vivo a toda la nación.
El juez presidente Ji Gwi-yeon señaló que estaba claro que la intención de Yoon al declarar la ley marcial era paralizar la Asamblea Nacional por un período de tiempo significativo, considerando las palabras que utilizó en el decreto militar y el hecho de que intentó arrestar a opositores políticos, incluido el líder del Partido Democrático y al de su propio partido gobernante, Han Dong-hoo.
El mero hecho de enviar soldados armados al edificio del Parlamento y transportarlos en helicóptero constituyó un acto de insurrección, manifestó Ji.
El exministro de Defensa Kim Yong-hyun también fue declarado culpable el jueves de desempeñar un papel importante en la insurrección y condenado a 30 años de prisión. Kim había asumido previamente la responsabilidad de ordenar a los soldados que decretaran la ley marcial.
Song Hwa, de 35 años, quien acudió a la Asamblea Nacional el 3 de diciembre con su esposo después de escuchar la declaración de Yoon, declaró que el veredicto fue una “decisión extremadamente importante” que “enviará un mensaje poderoso al público”.
Cho Kuk, líder del Partido de Reconstrucción de Corea, de tendencia liberal, señaló que Yoon “trató de destruir la democracia de Corea del Sur”.
“Hay muchos lugares donde la democracia se tambalea”, añadió. “La experiencia de Corea del Sur demuestra que el poder para