Por Tom Page, CNN
Colossal Biosciences, la empresa de biotecnología que intenta “revivir” especies antiguas como el dodo, el mamut y el tigre de Tasmania, anunció que está creando un biobanco para especies en peligro de extinción en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Ubicado dentro del Museo del Futuro de Dubai, el biobanco de Colossal y el Laboratorio Mundial de Preservación almacenarán millones de tejidos congelados y otras muestras de 10.000 especies, incluidas las 100 más amenazadas a nivel mundial y en los EAU, según la empresa.
En abril pasado, Colossal anunció que había “resucitado” al lobo terrible extinto, creando tres lobos —dos machos y una hembra— utilizando ADN antiguo, clonación y tecnología de edición genética para alterar los genes de un lobo gris. Los expertos han señalado que no es posible resucitar una copia idéntica de un animal extinto, y que los lobos son esencialmente híbridos entre lobo terrible y lobo gris, similares en apariencia a su predecesor extinto.
Colossal, con sede en Dallas, afirma que adoptará un enfoque dual con las muestras de su biobanco en los EAU, utilizándolas tanto para investigaciones sobre especies en peligro de extinción, como también como una vía para devolver a la vida especies, en caso de que se extingan.
En una entrevista con Richard Quest de CNN, el cofundador y director ejecutivo Ben Lamm comparó el nuevo biobanco con el Banco Mundial de Semillas de Svalbard en el Círculo Ártico —una instalación que preserva casi 1,4 millones de muestras de semillas— y dijo que los animales necesitan una preservación similar.
“Necesitamos comenzar a hacer copias de respaldo de toda la vida en la Tierra, porque si bien la conservación funciona, no lo hace a la velocidad a la que estamos erradicando especies”, afirmó.
La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) incluye más de 48.000 especies amenazadas de extinción entre 172.600 especies evaluadas. Las estimaciones de cuántas especies se extinguen por año varían, en parte porque todavía hay muchas especies sin descubrir o identificadas formalmente.
Lamm dijo que su objetivo es conservar múltiples muestras de cada especie, para preservar la diversidad genética, un factor clave para la viabilidad a largo plazo de las poblaciones.
Argumentó que existen múltiples razones detrás del impulso para salvar animales en peligro, describiendo a muchos como especies clave en su entorno. La pérdida de una especie puede desequilibrar un entorno, causando la sobreabundancia o erradicación de otra, con efectos que repercuten en la cadena alimenticia.
“También hay enormes cantidades de datos que a veces perdemos (cuando una especie se extingue)”, aseguró. “Las aves tienen sistemas inmunológicos considerablemente mejores que los nuestros. Así que deberíamos estudiar eso, para ver cómo también podría aplicarse a los humanos”.
“Si no te importan los animales, deberías preocuparte por ellos porque ayudan a los humanos”, añadió.
A pesar de la magnitud prevista de la empresa, no es la única instalación de este tipo en el mundo.
El Instituto para la Investigación en Conservación del Zoológico de San Diego alberga un “Zoo Congelado” que contiene muestras de más de 1.300 especies y subespecies. Desde su fundación en 1975, la genética ha progresado significativamente. Clones de cuatro especies en peligro de extinción —el caballo de Przewalski, nativo de Asia Central, la especie bovina gaur de la India, el banteng del sudeste asiático y el hurón de patas negra