Por Jessie Yeung y Stefano Pozzebon, CNN
Mientras millones de venezolanos esperan a ver qué sucederá con su país, devastado económica y políticamente, ha surgido una batalla entre dos líderes por el control del futuro de la nación y por el favor del presidente de Estados Unidos.
Por un lado, está la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, quien cobró notoriedad en los últimos años por su incansable lucha por la democracia en Venezuela, enfrentándose al ahora derrocado presidente Nicolás Maduro.
Machado se ha mantenido mayormente oculta tras las controvertidas elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela, después de las cuales las autoridades electorales controladas por el Gobierno declararon a Maduro ganador, lo que le permitió aferrarse al poder hasta su captura por parte de las fuerzas especiales estadounidenses en una operación hace dos semanas.
Su rival es Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, quien ahora asume su nuevo cargo como presidenta interina. Rodríguez es vista como una firme integrante de la vieja guardia y una acérrima defensora de Maduro; sin embargo, se encuentra en una situación delicada al intentar complacer tanto a Washington como a los leales al régimen de Maduro en su país.
En el centro de su lucha se encuentra una figura que se halla a más de 3.000 km de distancia: el presidente Donald Trump, quien ordenó la letal incursión en Caracas y declaró que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela mientras tanto.
Aunque Trump se ha abstenido hasta ahora de un segundo ataque contra Venezuela, la amenaza de la intervención militar persiste. Recientemente declaró que su administración comenzaría a atacar a los cárteles de la droga por tierra, después de meses de ataques contra embarcaciones de supuestos narcotraficantes en el mar. Además, mantiene una enorme armada militar estadounidense en el Caribe para seguir presionando a Caracas.
Quizás lo más importante es que las decisiones de Trump podrían influir en el futuro del liderazgo venezolano y en quién asumirá el poder.
A primera vista, parece sencillo: Trump ha elogiado a Rodríguez, y se ha negado a respaldar a Machado, a pesar de que esta cuenta con influyentes partidarios dentro de su administración.
Sin embargo, las conversaciones de Trump con otros líderes mundiales han demostrado que sus opiniones pueden cambiar rápidamente. Los elogios pueden convertirse en amenazas, o viceversa, y una reunión a solas, como la que Machado tendrá el jueves en la Casa Blanca, podría cambiarlo todo.
Tanto Machado como Rodríguez se han comunicado directamente con el presidente de Estados Unidos. El miércoles, Trump declaró haber hablado por teléfono con Rodríguez, a quien calificó de “persona fantástica” y con quien, según sus palabras, se lleva “muy bien”.
Machado va un paso más allá con un encuentro cara a cara: se espera que almuerce con Trump el jueves durante su visita a Washington, según la agenda de la Casa Blanca. Sin embargo, la líder opositora podría enfrentarse a mayores dificultades debido a un codiciado premio de la paz.
Cuenta con poderosos aliados en la Casa Blanca: el secretario de Estado, Marco Rubio, fue uno de quienes elogiaron su labor y la nominaron para el Premio Nobel de la Paz de 2025. Incluso el propio Trump, antes de su investidura el año pasado, calificó a Machado de luchadora por la libertad que “¡DEBE permanecer a salvo y con vida!”.
Pero ese apoyo pareció desvanecerse cuando Machado ganó el Premio Nobel, un premio que Trump no ha ocultado que desea para sí mismo. “No se me ocurre nadie en la historia que merezca más el Premio Nobel que yo. Y no quiero presumir, pero nadie más ha puesto fin a guerras”, dijo Trump la semana pasada.
Tras derrocar a Maduro, Trump afirmó que Machado “no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país” para ser líder.
Machado ha intentado congraciarse con el