BTS presenta una edición limitada de Oreos con sabor a hotteok

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Por Auzinea Bacon, CNN

El grupo de K-pop BTS causó revuelo en marzo con su primer concierto conjunto en casi cuatro años. Ahora, la famosa boy band se asocia con Oreo, una de las marcas de galletas más célebres de Estados Unidos, para lanzar un sabor de edición limitada.

Los lanzamientos de edición limitada ayudan a la marca Oreo —con más de un siglo de historia— a mantener su relevancia cultural. Además, la colaboración con BTS podría permitirle capitalizar la creciente popularidad de la cultura pop coreana. Esta colaboración también supone un impulso adicional para BTS a medida que la banda retoma el escenario global tras un paréntesis de varios años, periodo durante el cual el panorama del K-pop experimentó grandes cambios.

La galleta de BTS, que saldrá a la venta el 1 de junio, estará rellena de una crema dulce formulada para evocar el sabor del hotteok, un panqueque relleno de azúcar moreno muy popular en Corea del Sur que los siete miembros de la banda solían comer durante su infancia, según se indica en un comunicado de prensa.

Las galletas tendrán un color morado, un guiño al tono asociado tanto con BTS como con su base de seguidores, conocida como ARMY. Las galletas llevan grabados 13 diseños distintos. Tres de ellos, al unirse, conforman un mensaje dirigido a los fans. Entre los diseños también se incluye uno con los nombres de los siete miembros de la banda —RM, Jin, Suga, Jimin, V y Jung Kook—, otro con la forma del light stick oficial de BTS y varios más.

Esta colaboración con BTS es “mucho más que una simple activación en Estados Unidos”, afirmó Matt Foley, vicepresidente de marketing de Oreo.

Según la compañía, las galletas de BTS se comercializarán en más de 80 países. Esta cifra supera con creces los cuatro países (fuera de EE.UU.) donde estuvieron disponibles las galletas de Selena Gomez, inspiradas en el sabor de la horchata.

BTS, grupo que debutó en 2013, ha permanecido inactivo desde 2022, periodo durante el cual sus miembros cumplieron con el servicio militar obligatorio en Corea del Sur. El grupo regresó este año con el concierto más multitudinario de su historia, celebrado en Seúl como parte de la gira promocional de su quinto álbum de estudio. Si bien el grupo sigue siendo considerado una potencia del K-pop, ahora se enfrenta a una competencia mucho mayor como marca global del género, con artistas como BlackPink, Stray Kids, Ateez, Twice y otros que luchan por la atención y el dinero de los fans de todo el mundo.

Por su parte, Oreo se enfrenta a las mismas preocupaciones económicas que otras marcas. El repunte en los precios de la gasolina y años de inflación han mermado el optimismo de los estadounidenses. Y la inflación avanza ahora con tal fuerza que ha eclipsado el aumento en los ingresos salariales de la población.

No obstante, Oreo sigue siendo una de las marcas más importantes de Mondelēz International, y superó los US$ 4.000 millones en ventas en 2023. Esto se debe, en parte, a que se ha posicionado como un capricho asequible.

Aun así, Mondelēz ha procurado mantener la relevancia de Oreo. En julio de 2025, Mondelēz informó que las ventas en Norteamérica habían caído un 3,5 %. Días después de dicho informe, anunció una colaboración por tiempo limitado con los dulces Reese’s, de la compañía Hershey, con el fin de impulsar las ventas. En el trimestre siguiente, Mondelēz comunicó que convertiría esas galletas en un producto permanente para contrarrestar el debilitamiento de la confianza del consumidor.

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El legado de Gustavo Petro en Colombia, entre la popularidad, la retórica y las promesas incumplidas

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Análisis por Fernando Ramos, CNN en Español

Agustina Viracachá espera desde hace cuatro meses una cita para ser atendida por un especialista en su Entidad Prestadora de Salud (EPS). Varias veces madrugó para ir al hospital y rogar que le asignen un turno porque ni por teléfono ni por el sitio web le solucionan su caso. Agustina tiene fuertes jaquecas, sufre de asma crónica y cada vez se siente peor. A los 77 años, teme que su salud se deteriore antes de conseguir acceso a un médico que le diagnostique el estado de su enfermedad y le recete las medicinas necesarias.

Como Viracachá, miles de colombianos han sido testigos directos del deterioro de la prestación de los servicios de salud. La preocupación por la crisis del sistema de salud es uno de los temas que los colombianos ponen como prioridad en las encuestas y sondeos de opinión sobre las elecciones presidenciales. Y también es, junto con la imposibilidad de aplacar la violencia, una de las principales deudas de la administración del Gobierno de Gustavo Petro, que, con las elecciones del domingo próximo, empieza a transitar su etapa final.

“Yo ya estoy perdiendo las esperanzas de que me atiendan. La última cita fue en octubre del año pasado y desde entonces me he ido sintiendo muy mal. Además, me duele una pierna y ya casi no puedo caminar”, cuenta Viracachá a CNN. “Y las medicinas no me las entregan en las farmacias en donde antes me las daban. Yo vivo sola y dependo de la pensión que me dejó mi esposo. Y no me alcanza para comprar las medicinas que necesito de mi bolsillo”.

Hay pacientes que prácticamente agonizan a las puertas de clínicas y hospitales, como en el caso de Kevin Acosta, un niño de 7 años que murió esperando un medicamento para la hemofilia.

Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación de Clínicas y Hospitales, sostiene que el problema está en los fondos que el Gobierno le adeuda a las EPS, que el presupuesto no alcanza y que muchas instituciones que prestan el servicio están al borde de la quiebra o han tenido que cerrar.

“Hay muchas diferencias en el tema de cómo debe ser la reforma. Este Gobierno ha hecho varios intentos. Ya cumplimos más de tres años en debates de reformas al sistema de salud. Dos reformas que han sido negadas por improcedentes por el congreso y en estos momentos sigue en debate esa reforma, pero en estado zombi”, dice Giraldo a CNN. “Nadie sabe cuál va a ser su futuro. Pero lo cierto es que sea esta que presentó el Gobierno u otra que presente el que llegue, hay que hacerla. Es impostergable, necesaria y urgente para que el sistema de salud salga de cuidados intensivos”.

El Gobierno señala como responsable de la crisis a las EPS y dice que muchas han hecho mal uso de los recursos que se les destina para subsidiar el sector de la salud.

Petro defiende públicamente su idea de una reforma a la salud que dependa más del Estado y no de EPS privadas, y que cimente un sistema más preventivo y enfocado en las regiones más apartadas del país.

“Una cosa es el estado financiero de las EPS, que todas son privadas, excepto tres, y otra cosa es el estado de salud del pueblo colombiano. Yo entiendo que la prensa tradicional de Colombia ha confundido los dos conceptos. El estado de salud de la gente se mide en tasas de morbilidad y tasas de mortalidad”, dijo Petro, en una entrevista en Caracol Radio el 20 de mayo.

Pero la de la salud es apenas una de las reformas que Petro no logró pasar en el Congreso. En sus promesas de campaña también estuvieron la reforma a la justicia, al sistema electoral, una reforma política y una reforma agraria, entre otras iniciativas que naufragaron en el legislativo.

“El presidente Petro no hizo una revolución porque, en este país, todas esas reformas que él trató de hacer se las frenaron por las extralimitaciones que planteaban. Y la constitución vigente permite hacer todas las transformaciones que Petro quiso. Lo que

La “economía premium” redefine el sueño estadounidense

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Por Nathaniel Meyersohn, CNN

La palabra de moda más usada en economía en los últimos años es “en forma de K”.

Directores ejecutivos, economistas y legisladores usan la letra K para describir la divergencia entre quienes tienen más y quienes tienen menos en la economía de EE.UU., desde el mercado inmobiliario hasta el gasto en gasolina.

Las personas más ricas de Estados Unidos se han distanciado de las más pobres. Y la guerra en Irán está empeorando la situación, lo que presiona a los hogares de bajos ingresos que destinan la mayor parte de su dinero a gasolina y productos básicos.

Pero ahora queda cada vez más claro que la distribución de ingresos en EE.UU. no tiene forma de K y que esa letra es una manera equivocada de explicar la economía.

Se necesita una nueva forma de explicar el rompecabezas económico de Estados Unidos: la economía de la “clase premium”.

Más estadounidenses han dejado atrás la vida apretada y sin comodidades de la clase básica y han ascendido a una categoría premium. Pueden pagar vuelos más cómodos, mejores supermercados y experiencias más sofisticadas de esta sección mejorada, pero aún así no llegan a la compra de vivienda y a la jubilación de la siguiente categoría.

A pesar de que un número creciente de personas ha entrado en las filas de la clase media alta e incluso se ha convertido en millonaria, sienten que se están quedando atrás. Eso ocurre porque tener vivienda propia, el símbolo que define la vida de clase media en Estados Unidos, se ha vuelto inalcanzable.

Y jubilarse como lo hicieron los baby boomers —cuya riqueza ha crecido más rápido que la de las generaciones más jóvenes— también parece complicado.

Por eso, las personas mejoran de categoría y gastan sus salarios más altos en pequeños lujos accesibles dentro de esa clase premium. Este cambio ha castigado a empresas que compiten únicamente por los bajos precios, como Spirit Airlines y Dollar General, mientras beneficia a compañías como Walmart y United Airlines, que los consumidores perciben como de mayor calidad.

Considera esto: el año pasado, Delta y United representaron más del 90 % de las ganancias de la industria aérea.

“La gente lleva tiempo esperando declarar la muerte del consumidor, pero el consumidor sigue gastando”, dijo Simeon Siegel, analista minorista de Guggenheim Partners. “Es mucho más fácil etiquetar todo como una economía en forma de K”.

La clase media alta pasó de representar el 10 % de las familias en 1979 al 31 % en 2024.

La participación de este grupo en los ingresos también se duplicó, según una investigación reciente del American Enterprise Institute. Se define como clase media alta a una familia de tres personas con ingresos anuales de entre US$ 133.000 y US$ 400.000.

Mientras tanto, la proporción de familias clasificadas como pobres y de clase media baja también cayó en las últimas cinco décadas.

“Toda la distribución se ha desplazado hacia arriba”, dijo Scott Winship, investigador sénior del American Enterprise Institute y coautor del estudio. “Eso contradice la idea de que la clase media se está vaciando”.

Pero el sueño estadounidense de comprar vivienda ha desaparecido para muchas generaciones más jóvenes. Casi el 40 % de los estadounidenses carece de vivienda propia, por lo que quedaron por fuera del fuerte aumento de los precios inmobiliarios tras la pandemia. Desde entonces, el precio de las viviendas se disparó hasta alcanzar cinco veces el ingreso medio promedio, atrapando a muchas personas sin posibilidad de avanzar.

Por eso, los nuevos integrantes de la clase media alta están redirigiendo sus mayores salarios hacia productos y servicios que sí pueden pagar. Los viajes, conciertos y otras actividades recreativas han reemplazado la compra de vivienda en esta economía de la “clase premium”.

Las ventas minoristas también han aumentado dur

La impresionante caída del turismo en Estados Unidos es una señal preocupante para el futuro

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Por Natasha Chen, CNN

No hay forma de suavizar la realidad. Ya se dispone de los datos completos de 2025 y el mensaje es claro: los visitantes internacionales se mantuvieron alejados de Estados Unidos, con lo que se registró el primer descenso interanual real desde la pandemia de covid-19. La caída en el número de visitantes fue mayor que la registrada durante la recesión global de 2008.

En esta ocasión, la causa no fue una pandemia ni un colapso del mercado, sino un error humano. Los viajeros citan la retórica presidencial y las políticas que se manifiestan en conflictos sumamente públicos —tanto en sentido figurado como literal— como algunas de las razones para mantenerse al margen.

Cuatro millones menos de visitantes extranjeros llegaron a Estados Unidos en 2025 en comparación con 2024, y el gasto total disminuyó en más de US$ 8.000 millones.

Esto no es perjudicial únicamente para quienes trabajan en los sectores de servicios y turismo. El impacto de una disminución autoinfligida de visitantes internacionales de esta magnitud tiene repercusiones en la posición de Estados Unidos en el mundo, en su diplomacia de “poder blando” y en la economía en su conjunto.

CNN informó por primera vez el pasado mes de agosto sobre unas tendencias preocupantes que se han materializado en una caída del 5,5 % en el turismo internacional en 2025. Se trata del peor descenso interanual en dos décadas, con la excepción de la pandemia de 2020.

“Solíamos ser un país que otros deseaban emular. Esa narrativa ya no existe”, afirmó Juliette Kayyem, directora académica del Proyecto de Seguridad Nacional de la Escuela Kennedy de Harvard y analista sénior de seguridad nacional de CNN.

Kayyem explicó que el “poder blando” —ámbito en el que la fortaleza de Estados Unidos se refleja en algo más que su poderío militar— se está debilitando debido a la imagen distorsionada que se transmite a quienes se encuentran fuera del país: “Si hoy en día eres extranjero, lo que percibes de Estados Unidos es un gobierno disfuncional, redadas de ICE, estadounidenses muertos y delincuencia por doquier”.

Ante la llegada de un número significativamente menor de personas, afirmó: “El daño a largo plazo radica en que el mundo no conocerá a Estados Unidos… la narrativa actual sobre Estados Unidos lo presenta, en el mejor de los casos, como un país que no merece respeto y, en el peor, como una democracia que se tambalea”.

Más allá de las percepciones, existen también barreras prácticas recientes para los visitantes: la incertidumbre en torno a una propuesta de “tasa de integridad de visados” de US$ 250, los repuntes en los precios del combustible para aviones provocados por la guerra y la supresión de fondos a Brand USA, la única organización estadounidense dedicada a promocionar el turismo en el país ante audiencias internacionales. (Se presentaron proyectos de ley tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado para restablecer dicha financiación, pero ninguno de ellos ha prosperado hasta la fecha).

Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, una empresa de análisis de datos sobre viajes, señaló que la propuesta de imponer tasas adicionales para visitar Estados Unidos, así como las guerras arancelarias, constituyen ejemplos de políticas de “ahorro mezquino y despilfarro mayor”; medidas que en teoría parecen generar mayores ingresos, pero que a la larga terminan costándole a Estados Unidos mucho más.

Las acciones emprendidas desde Washington han generado tal confusión —e incluso cierta animosidad— que Brand USA lanzó recientemente una campaña destinada a “fomentar la confianza de los viajeros” y desmentir la información errónea; entre otras aclaraciones, se precisó que la mencionada tasa de integridad de visados ​​aún no se está cobrando y que la propuesta de la administración Trump, consistente en exigir a ciertos visitantes su historial de redes sociales de los últimos

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