La “economía premium” redefine el sueño estadounidense

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Por Nathaniel Meyersohn, CNN

La palabra de moda más usada en economía en los últimos años es “en forma de K”.

Directores ejecutivos, economistas y legisladores usan la letra K para describir la divergencia entre quienes tienen más y quienes tienen menos en la economía de EE.UU., desde el mercado inmobiliario hasta el gasto en gasolina.

Las personas más ricas de Estados Unidos se han distanciado de las más pobres. Y la guerra en Irán está empeorando la situación, lo que presiona a los hogares de bajos ingresos que destinan la mayor parte de su dinero a gasolina y productos básicos.

Pero ahora queda cada vez más claro que la distribución de ingresos en EE.UU. no tiene forma de K y que esa letra es una manera equivocada de explicar la economía.

Se necesita una nueva forma de explicar el rompecabezas económico de Estados Unidos: la economía de la “clase premium”.

Más estadounidenses han dejado atrás la vida apretada y sin comodidades de la clase básica y han ascendido a una categoría premium. Pueden pagar vuelos más cómodos, mejores supermercados y experiencias más sofisticadas de esta sección mejorada, pero aún así no llegan a la compra de vivienda y a la jubilación de la siguiente categoría.

A pesar de que un número creciente de personas ha entrado en las filas de la clase media alta e incluso se ha convertido en millonaria, sienten que se están quedando atrás. Eso ocurre porque tener vivienda propia, el símbolo que define la vida de clase media en Estados Unidos, se ha vuelto inalcanzable.

Y jubilarse como lo hicieron los baby boomers —cuya riqueza ha crecido más rápido que la de las generaciones más jóvenes— también parece complicado.

Por eso, las personas mejoran de categoría y gastan sus salarios más altos en pequeños lujos accesibles dentro de esa clase premium. Este cambio ha castigado a empresas que compiten únicamente por los bajos precios, como Spirit Airlines y Dollar General, mientras beneficia a compañías como Walmart y United Airlines, que los consumidores perciben como de mayor calidad.

Considera esto: el año pasado, Delta y United representaron más del 90 % de las ganancias de la industria aérea.

“La gente lleva tiempo esperando declarar la muerte del consumidor, pero el consumidor sigue gastando”, dijo Simeon Siegel, analista minorista de Guggenheim Partners. “Es mucho más fácil etiquetar todo como una economía en forma de K”.

La clase media alta pasó de representar el 10 % de las familias en 1979 al 31 % en 2024.

La participación de este grupo en los ingresos también se duplicó, según una investigación reciente del American Enterprise Institute. Se define como clase media alta a una familia de tres personas con ingresos anuales de entre US$ 133.000 y US$ 400.000.

Mientras tanto, la proporción de familias clasificadas como pobres y de clase media baja también cayó en las últimas cinco décadas.

“Toda la distribución se ha desplazado hacia arriba”, dijo Scott Winship, investigador sénior del American Enterprise Institute y coautor del estudio. “Eso contradice la idea de que la clase media se está vaciando”.

Pero el sueño estadounidense de comprar vivienda ha desaparecido para muchas generaciones más jóvenes. Casi el 40 % de los estadounidenses carece de vivienda propia, por lo que quedaron por fuera del fuerte aumento de los precios inmobiliarios tras la pandemia. Desde entonces, el precio de las viviendas se disparó hasta alcanzar cinco veces el ingreso medio promedio, atrapando a muchas personas sin posibilidad de avanzar.

Por eso, los nuevos integrantes de la clase media alta están redirigiendo sus mayores salarios hacia productos y servicios que sí pueden pagar. Los viajes, conciertos y otras actividades recreativas han reemplazado la compra de vivienda en esta economía de la “clase premium”.

Las ventas minoristas también han aumentado dur

La impresionante caída del turismo en Estados Unidos es una señal preocupante para el futuro

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Por Natasha Chen, CNN

No hay forma de suavizar la realidad. Ya se dispone de los datos completos de 2025 y el mensaje es claro: los visitantes internacionales se mantuvieron alejados de Estados Unidos, con lo que se registró el primer descenso interanual real desde la pandemia de covid-19. La caída en el número de visitantes fue mayor que la registrada durante la recesión global de 2008.

En esta ocasión, la causa no fue una pandemia ni un colapso del mercado, sino un error humano. Los viajeros citan la retórica presidencial y las políticas que se manifiestan en conflictos sumamente públicos —tanto en sentido figurado como literal— como algunas de las razones para mantenerse al margen.

Cuatro millones menos de visitantes extranjeros llegaron a Estados Unidos en 2025 en comparación con 2024, y el gasto total disminuyó en más de US$ 8.000 millones.

Esto no es perjudicial únicamente para quienes trabajan en los sectores de servicios y turismo. El impacto de una disminución autoinfligida de visitantes internacionales de esta magnitud tiene repercusiones en la posición de Estados Unidos en el mundo, en su diplomacia de “poder blando” y en la economía en su conjunto.

CNN informó por primera vez el pasado mes de agosto sobre unas tendencias preocupantes que se han materializado en una caída del 5,5 % en el turismo internacional en 2025. Se trata del peor descenso interanual en dos décadas, con la excepción de la pandemia de 2020.

“Solíamos ser un país que otros deseaban emular. Esa narrativa ya no existe”, afirmó Juliette Kayyem, directora académica del Proyecto de Seguridad Nacional de la Escuela Kennedy de Harvard y analista sénior de seguridad nacional de CNN.

Kayyem explicó que el “poder blando” —ámbito en el que la fortaleza de Estados Unidos se refleja en algo más que su poderío militar— se está debilitando debido a la imagen distorsionada que se transmite a quienes se encuentran fuera del país: “Si hoy en día eres extranjero, lo que percibes de Estados Unidos es un gobierno disfuncional, redadas de ICE, estadounidenses muertos y delincuencia por doquier”.

Ante la llegada de un número significativamente menor de personas, afirmó: “El daño a largo plazo radica en que el mundo no conocerá a Estados Unidos… la narrativa actual sobre Estados Unidos lo presenta, en el mejor de los casos, como un país que no merece respeto y, en el peor, como una democracia que se tambalea”.

Más allá de las percepciones, existen también barreras prácticas recientes para los visitantes: la incertidumbre en torno a una propuesta de “tasa de integridad de visados” de US$ 250, los repuntes en los precios del combustible para aviones provocados por la guerra y la supresión de fondos a Brand USA, la única organización estadounidense dedicada a promocionar el turismo en el país ante audiencias internacionales. (Se presentaron proyectos de ley tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado para restablecer dicha financiación, pero ninguno de ellos ha prosperado hasta la fecha).

Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, una empresa de análisis de datos sobre viajes, señaló que la propuesta de imponer tasas adicionales para visitar Estados Unidos, así como las guerras arancelarias, constituyen ejemplos de políticas de “ahorro mezquino y despilfarro mayor”; medidas que en teoría parecen generar mayores ingresos, pero que a la larga terminan costándole a Estados Unidos mucho más.

Las acciones emprendidas desde Washington han generado tal confusión —e incluso cierta animosidad— que Brand USA lanzó recientemente una campaña destinada a “fomentar la confianza de los viajeros” y desmentir la información errónea; entre otras aclaraciones, se precisó que la mencionada tasa de integridad de visados ​​aún no se está cobrando y que la propuesta de la administración Trump, consistente en exigir a ciertos visitantes su historial de redes sociales de los últimos

La Corte Suprema falla a favor de Trump en una demanda sobre libertad de expresión presentada por jueces de inmigración

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Por John Fritze, CNN

La Corte Suprema respaldó este martes a la administración Trump en una disputa de larga data sobre la libertad de expresión con jueces de inmigración, desestimando sumariamente un fallo de un tribunal inferior que, en la práctica, permitía que su demanda siguiera su curso.

“Los tribunales federales no son ‘comisiones itinerantes’, autorizadas para ‘salir cada día en busca de agravios que reparar’”, escribió la Corte en una opinión sin firma. El tribunal de apelaciones que tramitó el caso, señaló la Corte, “perdió de vista esos principios en esta ocasión”.

No se registraron votos discrepantes. El juez conservador Clarence Thomas redactó una opinión concurrente a la que se adhirió la jueza Amy Coney Barrett.

“Las leyes cambian solo cuando el Congreso las modifica, no cuando los jueces deciden que ya no cumplen con los propósitos del Congreso”, escribió Thomas.

El caso comenzó como una impugnación a una política de personal que exige a los jueces de inmigración obtener una aprobación previa antes de realizar declaraciones públicas. Un antiguo sindicato que representaba a los jueces —quienes forman parte del Departamento de Justicia— presentó una demanda ante un tribunal federal alegando que dicha política violaba su derecho a la libertad de expresión, amparada por la Primera Enmienda.

La cuestión que debía resolver la Corte Suprema era si los jueces de inmigración podían presentar su reclamación ante un tribunal federal o si, por el contrario, debían solicitar primero una revisión ante una agencia independiente de la función pública, organismo que habitualmente examina este tipo de reclamaciones por parte de los empleados federales. El Tribunal de Apelaciones del 4º Circuito de EE.UU. puso en duda si dicha revisión interna seguía estando disponible, dado que la administración Trump había desmantelado esas agencias.

El tribunal de apelaciones ordenó a un tribunal de primera instancia que realizara una mayor investigación de los hechos; ante ello, la administración Trump apeló ante la Corte Suprema en diciembre. El caso llegó a la Corte Suprema el año pasado a través de la vía de urgencia. En aquella ocasión, los jueces fallaron a favor de los jueces de inmigración, permitiendo técnicamente que la demanda continuara, pero señalando al mismo tiempo que podrían intervenir si el tribunal de primera instancia ordenaba la fase de descubrimiento de pruebas.

Esa política —que comenzó durante el primer mandato del presidente Donald Trump y fue modificada durante la administración Biden— “prohíbe categóricamente” a los jueces “hablar públicamente, a título personal, sobre la inmigración y sobre la agencia que los emplea”, según expusieron ante la Corte Suprema los abogados del Knight First Amendment Institute de la Universidad de Columbia.

Un tribunal federal de distrito falló a favor de la administración, dictaminando que las reclamaciones de los jueces debían ser revisadas por las agencias administrativas; sin embargo, el Cuarto Circuito ordenó que el tribunal de primera instancia realizara una revisión más exhaustiva.

El “principio fundamental” —señaló el tribunal de apelaciones— “de que unos organismos funcionales e independientes recibirían, revisarían y resolverían, en primera instancia, las impugnaciones a las medidas de personal adversas que afecten a los empleados federales cubiertos por la normativa, ha sido recientemente puesto en tela de juicio”.

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Con el ébola en mente, México se prepara para el reto sanitario del Mundial con helicópteros, médicos y equipos de emergencia

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Por Valeria León, CNN en Español

A pocas semanas de que México reciba a millones de aficionados para la Copa del Mundo, autoridades sanitarias reforzaron sus planes de vigilancia epidemiológica y capacidad de respuesta médica ante posibles riesgos de salud.

El secretario de Salud de México, David Kershenobich, admitió que hay preocupación en torno al virus de ébola. Ante esta situación, el Gobierno emitió una alerta de viaje para personas que provengan de los países afectados por el brote de ébola.

El tema adquiere un componente particular para México, ya que la selección congoleña jugará este 23 de junio su segundo partido de la Copa del Mundo en el Estadio Guadalajara contra Colombia, tras tener su primer partido en Houston, Texas, el 17 de junio.

La selección de la República Democrática del Congo consiguió recientemente un histórico pase a la Copa del Mundo, en el estadio Guadalajara, marcando su primera clasificación en 52 años. El triunfo emocionó a miles en este país africano, que hoy enfrenta una dura realidad con el brote letal de ébola.

El brote de ébola afecta principalmente a la República Democrática del Congo, donde, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el contagio se propaga rápidamente.

“Existen varios factores que justifican la preocupación respecto al potencial de mayor propagación y muertes. En primer lugar, más allá de los casos confirmados, hay casi 600 casos sospechosos y 139 muertes sospechosas; esperamos que estas cifras sigan aumentando, dado el tiempo que el virus estuvo circulando antes de que se detectara el brote”, afirmó el Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.

La Copa del Mundo movilizará a millones de personas entre continentes en uno de los eventos deportivos más grandes del planeta. Lo que obliga a reforzar protocolos de prevención y detección temprana.

“A diferencia de muchos brotes anteriores de ébola, causados ​​por el virus zaire, este brote es causado por el virus bundibugyo, para el cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados.”, indicó el director de la OMS este viernes.

Mauricio Rodríguez, vocero del programa de riesgos epidemiológicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacó la letalidad de este virus. Sin embargo, afirmó que su transmisión no es tan rápida ni contagiosa como lo fue en su momento el covid-19 o el sarampión, por ejemplo.

“El virus de ébola es un virus muy peligroso para la persona que tiene la enfermedad y, digamos, menos peligroso porque la transmisión no es tan fácil para que este virus se transmita. Se tiene que estar en contacto directo con los fluidos de la persona que está enferma durante la etapa de la enfermedad clínica”, explicó Rodríguez.

Funcionarios mexicanos insisten en que el enfoque de reforzamiento sanitario no está dirigido hacia un país específico sino hacia la vigilancia integral de riesgos epidemiológicos asociados con la movilidad internacional.

En Jalisco, estado que albergará cuatro de los trece partidos del Mundial que se disputarán en México, autoridades calculan que cerca de tres millones de visitantes llegarán durante la competencia.

“Debemos estar preparados, por ejemplo, para contingencias epidemiológicas. Para proteger tanto a la población del propio estado de Jalisco, como también a toda la población visitante”, dijo a CNN Héctor Raúl Pérez Gómez, secretario de Salud de Jalisco.

La preparación incluye inversiones adicionales en infraestructura y capacidad médica.

Según autoridades estatales, alrededor de 70 millones de pesos (cerca de US$ 3.7 millones) han sido destinados al fortalecimiento de la respuesta sanitaria para el torneo.

Parte de esos recursos se utilizará para desplegar dos hospitales móviles, uno de ellos instalado cerca del Fan Festival, una zona donde autoridades estiman una asistencia de hasta 80.000 personas al día y aprox

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