Por María Santana, Anabella González y Fernando Ramos, CNN en Español
Con apenas 26 años, Joan Sebastián Durán Guerrero, nacido en Colombia, murió el lunes en Biddeford, Maine, al recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Todavía conmocionados por el hecho, los testimonios de varios de sus vecinos y de la comunidad aseguran que se trataba de un “hombre bueno” y “trabajador” que, al igual que muchos inmigrantes, dejó su país en busca de una mejor vida en Estados Unidos.
El joven vivía junto a su esposa y a su pequeña hija, de 3 años, y trabajaba como repartidor en esa ciudad del sur de Maine, según relataron sus vecinos. Durán Guerrero tenía autorización para trabajar en Estados Unidos y contaba con un número de Seguro Social, dijo a CNN la directora de Maine Immigrants’ Rights Coalition, Mufalo Chitam.
Alrededor de las 7 de la mañana del lunes, el joven salió de su casa y se dirigía a su trabajo. Pero minutos después murió en un tiroteo que involucra a las fuerzas del orden, en circunstancias que aún no están esclarecidas por las autoridades.
Joan Sebastian era oriundo de la ciudad de Bucaramanga, en el centro de Colombia.
Había emigrado a Estados Unidos para darle un mejor futuro a su familia, según dijo su padre en declaraciones a medios locales, al tiempo que aseguró que tenía los permisos legales para trabajar. Además de ser repartidor, también trabajaba en una clínica veterinaria, dijo el hombre.
El Gobierno colombiano, mediante su embajada en Washington, pidió una investigación y aclaración “exhaustiva e inmediata” al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) sobre las circunstancias de su muerte. Mientras tanto, su familia en Colombia inició las gestiones para poder repatriar su cuerpo, según pudo saber CNN.
Carlos, amigo de Durán Guerrero y vecino de su mismo edificio, dice que él era “una excelente persona, un buen padre, buen esposo y trabajador”. Conmocionado, el hombre cuenta a CNN que bajó a la calle apenas unos minutos después de ocurrido el tiroteo.
“No era un mal muchacho, ni lo que especulan de que era un criminal o tenía orden de deportación. Eso es totalmente mentira”, dice.
El DHS dijo en una declaración oficial que un agente de ICE disparó su arma “temiendo por la seguridad pública”, pero no compartió detalles sobre por qué el agente creyó que el hombre era un riesgo. Las autoridades también aclararon que Guerrero no era el objetivo del operativo de control migratorio, según la oficina del senador de Maine Angus King, citando una conversación con el secretario del DHS Markwayne Mullin.
Isabel Paredes, otra vecina del joven, cuenta que muchos de sus amigos trabajan con él y conocen a su familia. “Dicen que era una familia bien tranquila, que el muchacho se dedicaba mucho a trabajar y a cuidar a su esposa, y a la nena”, dice la mujer a CNN con la voz entrecortada.
La familia de Durán Guerrero, dijo, “están asustados, no quieren hablar con nadie” después de lo sucedido. “Hay mucha gente que les ha estado tratando de hablar y ayudarlos”.
Nelson Elias, también vecino de Durán Guerrero, a quien dijo conocer desde 2024, contó que pasadas las 7 de la mañana del lunes se despertó por los gritos de lo que ocurría en la calle. “Los escuché (a los agentes) diciéndole que estacionara el auto. Era realmente fuerte. Luego, de repente, dispararon como 6 veces, y fue algo difícil de escuchar”, agregó.
Cuando bajó, vio a su vecino en el piso y a la esposa del joven junto a su hija también en el lugar, llorando y gritando a su lado. “Era una buena persona. Era callado y reservado. Trabajaba duro para mantener a su esp