Por Andrew Freedman, CNN
El próximo fenómeno de El Niño “súper” podría afectar la vida de cientos de millones de personas en todo el mundo a medida que se intensifique durante el año y llegue el invierno.
Además, podría alterar los ecosistemas durante las próximas décadas, a juzgar por las repercusiones de episodios intensos de El Niño en el pasado.
El último fenómeno de El Niño extremo transformó el clima y las economías de todo el mundo, dejando secuelas que perduraron mucho después de que el Pacífico se enfriara.
Ahora, mientras se gesta otro poderoso El Niño, buscamos pistas sobre lo que cientos de millones de personas —y los ecosistemas más frágiles del planeta— podrían enfrentar próximamente.
El Niño es un ciclo meteorológico natural del océano Pacífico caracterizado por aguas inusualmente cálidas cerca del ecuador, lo que altera la circulación atmosférica.
Sin embargo, los efectos de El Niño no se limitan a esa parte del Pacífico. Se extienden a otros lugares e influyen en los patrones meteorológicos y climáticos de todo el planeta.
Los fenómenos de El Niño extremos del pasado no son una guía perfecta para el próximo, ya que no hay dos El Niño iguales en su impacto.
Sin embargo, en muchos sentidos, seremos simultáneamente más y menos resistentes a los efectos de este súper El Niño en comparación con los eventos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
En particular, algunos modelos informáticos muestran que el próximo fenómeno de El Niño superará la intensidad de todos esos eventos, convirtiéndose en el más intenso desde al menos 1950.
No es el escenario más probable, pero ese es el mayor punto de incertidumbre en sus impactos: no sabremos cuál será su máxima intensidad hasta que ocurra.
Nuestra capacidad de adaptación actual radica en poder prever El Niño mucho antes de que se manifiesten sus peores efectos.
Sin embargo, existe preocupación por las dificultades que puedan enfrentar los países y las organizaciones humanitarias para responder a los fenómenos meteorológicos extremos vinculados a El Niño debido a los recortes en los presupuestos de ayuda y otros acontecimientos políticos.
Estos factores han afectado especialmente a algunos de los países más vulnerables del mundo.
Los efectos de un fuerte fenómeno de El Niño pueden incluir inundaciones en algunas zonas, mientras que la sequía, las olas de calor y los incendios forestales azotan otras regiones.
Las pérdidas de cosechas son comunes en algunos países durante El Niño, al igual que el blanqueamiento y la mortalidad de los corales debido a las temperaturas oceánicas inusualmente altas.
Según los científicos climáticos, debido a que El Niño se caracteriza por una gran área de aguas oceánicas inusualmente cálidas, gran parte de cuyo calor se transfiere a la atmósfera, es casi seguro que el clima global experimentará un año récord de temperaturas durante un episodio intenso de El Niño.
Los estudios sobre los fenómenos históricos de El Niño, en particular el “El Niño del Siglo” de 1997-98, han demostrado que sus daños económicos pueden ascender a billones de dólares a nivel mundial, aunque algunos países pueden beneficiarse económicamente de los inviernos más suaves que trae consigo u otros cambios en los patrones climáticos.
Un estudio publicado en la revista Science en 2023 concluyó que El Niño puede reducir el crecimiento económico de los países durante varios años después de que las aguas cálidas hayan disminuido.
Los investigadores atribuyeron pérdidas de ingresos globales de US$ 4,1 billones al fenómeno de El Niño de 1982-83 y de US$ 5,7 billones al de 1997-98,