Por Gustavo Valdés, CNN en Español
Mike y Adriana Peñaranda dan un último recorrido por la que será su próxima casa: un townhouse de tres recámaras recién construido a la orilla del río Chattahoochee, en el área metropolitana de Atlanta. La cercanía del lugar con la naturaleza fue lo que finalmente los convenció de que era el sitio correcto para su nuevo hogar, dice Adriana.
La pareja dejará una vivienda que ahora les quedará muy grande porque su hija se graduó de la universidad y ya comienza su vida adulta. Sin embargo, mudarse no fue una decisión fácil.
Ambos cuentan que tenían dudas sobre si las condiciones del mercado inmobiliario de Estados Unidos les permitirían, por un lado, vender su vieja casa a un buen precio y, por otro, financiar la compra de su nuevo hogar.
El panorama no es sencillo para quienes aspiran a tener su propia vivienda en Estados Unidos. A las altas tasas de interés actuales se suman cuando menos otros dos factores que generan incertidumbre en todo el sector: la inflación —un fenómeno que se ubica entre las principales preocupaciones de quienes viven en EE.UU.— y el bajo inventario de casas disponibles.
A pesar de estas adversidades, el mercado inmobiliario creció en 2025. Y lo hizo, en gran medida, gracias a los compradores latinos, quienes representaron el grupo de compradores más grande el año pasado, según cifras de la Oficina del Censo recopiladas por la Asociación Nacional de Profesionales Hispanos de Bienes Raíces (NAHREP, por sus siglas en inglés).
“Si se excluye a los compradores hispanos, el mercado hubiera perdido terreno”, dice Gary Acosta, presidente de la NAHREP, y agrega que el año pasado 441.000 latinos se convirtieron en propietarios de vivienda en Estados Unidos, la mayor cifra desde que el Censo comenzó a registrar estas estadísticas en 1975.
¿A qué se debe este impulso?
Acosta explica que, entre otros factores, la población latina es más joven que la población general y miles de personas están llegando a la edad en la que comienzan a formar familia. Por ello, buscan comprar su propia casa.
“El hogar es el centro de la familia”, resume Acosta.
La contribución de la población latina al mercado inmobiliario pudo haber sido aún mayor, dicen los especialistas. Sin embargo, las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump —quien inició su segunda presidencia el 20 de enero de 2025— impactaron negativamente en el sector.
De acuerdo con las estadísticas, las ventas de inmuebles tuvieron una reducción en el tercer trimestre del año, justo cuando aumentaba la actividad de los agentes migratorios en busca de inmigrantes indocumentados.
Acosta dice que el segmento de compradores inmigrantes, con o sin estatus legal, es pequeño pero significativo. Explica que los inmigrantes que tienen al menos 10 años en Estados Unidos son más propensos a querer comprar una casa que los latinos nacidos en EE.UU. Además, están mejor preparados para esto.
“Vienen de países donde el crédito es menos accesible, así que tienen más efectivo para el enganche (prima) y generalmente pagan la hipoteca mucho antes del término del préstamo”, dice Acosta.
Aunque la ley no prohíbe que personas sin estatus legal compren propiedades en Estados Unidos, los inmigrantes indocumentados no tienen acceso a programas gubernamentales de ayuda y, con frecuencia, enfrentan intereses más elevados que los ciudadanos y residentes permanentes.
Es justo en ese grupo donde más se percibe el efecto de las políticas migratorias de Trump.
Héctor Toscano, agente de bienes raíces en el norte de Georgia, dice que algunos de sus clientes sin estatus legal o con familiares indocumentados dejaron de buscar vivienda o incluso prefieren vender. “Se están regresando a su país”, expone.
Georgia es uno de los estados con mayor crecimiento de la población hispana