Por Anabella González y Ana María Mejía, CNN en Español
Como pocas otras veces en la historia reciente, Cuba está hoy atravesada por un creciente número de dramas que hacen de la vida diaria todo un desafío. La crisis crece día a día en incluye falta de combustible y alimentos, apaganones constantes, hospitales sin suministros y turismo en caída.
La isla atraviesa un momento “complejo”, como dijo el propio presidente Miguel Díaz-Canel, y las presiones de Estados Unidos por el petróleo vislumbran un futuro que podría ser cada vez más difícil para el país. En Miami, la comunidad cubana ve cómo la vida de sus familiares en Cuba se deteriora cada vez más.
“La situación es muy difícil, casi imposible de sobrevivir en este momento. Es una situación súper incómoda, no tienen combustible ni comida… dependen de lo que uno les pueda hacer llegar”, dice a CNN Alberto Reyes, un cubano que vive desde hace años en el sur de la Florida.
El operativo militar de EE.UU. que terminó con la captura de Nicolás Maduro fue un golpe determinante para el contexto que hoy atraviesa Cuba. Aliado regional clave de la isla, Venezuela exportaba petróleo al país, un suministro ahora interrumpido. La administración Trump además amenaza con imponer aranceles a los países que envíen crudo a La Habana, entre ellos México, uno de los principales proveedores de la isla. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el lunes que los envíos de crudo a la isla están “detenidos”.
Mientras Trump se refiere a Cuba como “una nación fallida” y presiona para imponer cambios, las autoridades cubanas afirmaron en los últimos días que estaban dispuestas a dialogar, pero aclararon que no habrá ninguna discusión que implique dejar de lado su soberanía.
A la par de las tensiones externas, para muchos crece el malestar interno por las condiciones de vida en el país que, si bien no son nuevas, han empeorado en las últimas semanas. Apagones prolongados, desabastecimiento de combustible, fallas eléctricas que interrumpen las actividades cotidianas y los servicios en hospitales, escuelas y cocinas son una constante.
A esto se le suman además las cancelaciones de vuelos de varias aerolíneas y un panorama desolador en las calles vacías de La Habana por la poca circulación de vehículos.
“Salí de Cuba en el año 1996. Cuando salí ya estaba malo y ahora está mucho más malo todavía”, dice Enrique a CNN en la puerta de una tienda de comestibles en Miami. Veinte años después de que decidiera emigrar de su patria, ve cómo allí todo ha empeorado, cuenta.
Más de 2,9 millones de cubanos viven actualmente en EE.UU. y son la tercera comunidad latina más grande después de la mexicana y puertorriqueña, de acuerdo con datos del Censo de 2024.
Enrique cuenta que él tiene a toda su familia en EE.UU. y dice estar agradecido por eso.
Teresa no tiene la misma suerte, dice. Parte de su familia aún sigue en Cuba y asegura que, gracias a que ella puede ayudarlos desde EE.UU., ellos están un poco mejor. “Tengo familia y lo sienten en carne propia. La situación es cada día más difícil, allí no hay quién viva”, afirma. Sus allegados le cuentan que en el oriente del país transitan muchos días con apenas una o dos horas de suministro eléctrico al día.
El Gobierno de Cuba reconoce los apagones, causados en parte por la escasez de combustible y las fallas en las centrales termoeléctricas del país, agudizados por la falta de mantenimiento e inversión en la infraestructura desde hace años. Un défic