Análisis por Simone McCarthy, CNN
Mientras el presidente de EE.UU., Donald Trump, acusaba a Beijing de explotar los datos de las elecciones estadounidenses durante un discurso televisado en Washington, al otro lado del mundo, en China, Xi Jinping enviaba un mensaje muy diferente.
Beijing es un líder mundial responsable, empeñado en dar forma al futuro de la tecnología para el bien común, declaró Xi ante cientos de ejecutivos tecnológicos, investigadores y figuras de la industria reunidos el viernes en Shanghái para la inauguración de la cumbre insignia de China sobre inteligencia artificial.
“Dado que la IA avanza a una velocidad vertiginosa, debemos asegurarnos de que su desarrollo sea positivo, beneficioso y para la humanidad”, declaró Xi en su discurso de apertura de la conferencia. “Debemos garantizar una supervisión y gobernanza precisas y eficaces, y perfeccionar constantemente las medidas para evitar la pérdida de control”.
Xi habló minutos después de que Trump presentara una larga lista de acusaciones contra el gobierno chino, incluyendo la de haber adquirido ilícitamente 220 millones de registros de votantes estadounidenses en el marco de esfuerzos más amplios para influir en las elecciones de Estados Unidos. China ha negado las acusaciones.
La yuxtaposición de ambos mensajes pone de manifiesto las crecientes fisuras y ansiedades dentro de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, que el rápido auge de la IA no hace sino agravar.
El mensaje de Xi, una clara apuesta de China por liderar el establecimiento de las normas globales en torno a la IA, llega en un momento de feroz competencia entre Estados Unidos y China por esta tecnología, así como de intensa preocupación por sus implicaciones para la seguridad nacional, incluida la capacidad de la IA para explotar vulnerabilidades de software y bases de datos.
En su discurso, Xi arremetió contra la “exageración del concepto de seguridad nacional en el campo de la IA” o “anteponer la seguridad de un país a la de otros”, alusiones veladas a cómo Beijing percibe el enfoque estadounidense hacia esta tecnología.
En cambio, China ha intentado impulsar el mensaje de que la tecnología debería ser un “bien público mundial” y que está dispuesta a trabajar con otros países para desarrollarla conjuntamente.
En vísperas de la conferencia, China lanzó su Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO), una nueva agrupación de 29 países, entre ellos Rusia, Indonesia y Pakistán, afines a China y a sus objetivos.
“Xi ve la IA como una oportunidad para conseguir más aliados que compitan con Estados Unidos, no solo en tecnología de IA, sino también en relaciones internacionales; (esto es) diplomacia de la IA”, declaró George Chen, director de la división digital de la consultora The Asia Group, con sede en Hong Kong.
China siente que perdió la oportunidad de establecer las reglas del desarrollo global de la World Wide Web en las últimas décadas, añadió, pero la llegada de la IA la encuentra en una posición mucho más fuerte.
“Hace treinta o cuarenta años, China era un país muy pobre… pero todo el mundo sabe que hoy es diferente, y si la IA es el nuevo internet, China no quiere volver a perder la oportunidad”, indicó.
Se considera que las empresas estadounidenses están apostando fuertemente por la vanguardia tecnológica como estrategia principal para ganar la competencia.
Sus modelos aún mantienen una posición dominante en cuanto a capacidades, así como en el hardware utilizado para su entrenamiento y desarrollo.
Pero esa brecha se está reduciendo. Y cuando se trata de ganar la carrera de la IA, Beijing apuesta por un