Análisis por Zachary B. Wolf, Bóer Deng, Dugald McConnell y Austin Culpepper, CNN
En el transcurso de casi un mes desde los primeros ataques de EE.UU. contra Irán, el presidente Donald Trump ha oscilado entre exigir una “rendición incondicional” y coquetear con una posible distensión.
La confusión se ha convertido en una característica distintiva de esta guerra.
Trump afirmó, de forma dudosa, que Irán representaba una amenaza “inminente” para Estados Unidos, meses después de declarar que había “aniquilado” las capacidades nucleares del país persa.
El presidente ha dado multitud de razones para justificar el inicio de la guerra. Y ha proclamado la victoria en numerosas ocasiones, para luego matizar esas afirmaciones.
Trump ha exigido la rendición incondicional de Irán y ha insinuado que ya ganó la guerra. Luego, durante el fin de semana, anunció que mantuvo conversaciones “productivas” con Irán.
Si bien el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán negó inicialmente la afirmación de Trump, los iraníes reconocieron posteriormente que Estados Unidos inició los contactos.
Mientras, 1.000 soldados estadounidenses de la 82.ª División Aerotransportada se preparan para desplegarse en Medio Oriente después de que Trump se negara repetidamente a aclarar si serían necesarias tropas terrestres.
Hemos analizado exhaustivamente lo que Trump ha dicho públicamente durante las últimas tres semanas sobre la “Operación Furia Épica”, ya que parece estar tratando de justificar ante los estadounidenses, a posteriori, una guerra en expansión.
La Casa Blanca no respondió a la solicitud de comentarios en la que se pedía aclaración sobre las posturas de Trump.
“¡No necesitamos gente que se una a la guerra después de que ya hayamos ganado!”, declaró Trump en Truth Social el 7 de marzo, aproximadamente una semana después del inicio de las hostilidades, expresando una actitud de gracias-pero-no-gracias ante la noticia de que el Reino Unido podría enviar portaaviones a la región.
Dos días después, afirmó que aún quedaba mucho por hacer.
“Estamos logrando grandes avances hacia el cumplimiento de nuestro objetivo militar. Y algunos podrían decir que prácticamente lo hemos logrado”, comentó en una conferencia de prensa el 9 de marzo.
Dos días después, volvió a declararse vencedor.
“Y hemos ganado. Déjenme decirles, hemos ganado. Saben, uno nunca quiere decir que ha ganado demasiado pronto. Ganamos. Ganamos… en la primera hora, todo terminó. Ganamos”, manifestó en un mitin en Hebron, Kentucky, el 11 de marzo.
Eso es solo una muestra de las evaluaciones contradictorias de Trump sobre si la guerra se ha “ganado” o no.
En el transcurso de tres semanas, el presidente ha afirmado de diversas maneras que Estados Unidos ha logrado la victoria, que ha “ganado militarmente”, que ha ganado “básicamente” o que ha ganado “de muchas maneras”.
Pero también ha dicho que la guerra continúa, que “no hemos ganado lo suficiente” y que Estados Unidos aún tendrá que “terminar el trabajo”.
El martes, Trump volvió a afirmar que la guerra ya estaba ganada.
“Saben, no me gusta decir esto, pero hemos ganado, porque esta guerra ya está ganada; los únicos que quieren que continúe son las noticias falsas”, se quejó Trump en la Oficina Oval.
El 6 de marzo, Trump exigió la “rendición incondicional” de Irán en una publicación en redes sociales.
La exigencia se produjo en un momento en que no estaba claro si el régimen iraní sobreviviría al ataque inicial, y Trump hablaba de un acuerdo teórico con futuros líderes iraníes en cuya selección Estados Unidos tendría voz y voto.
En una entrevista c